A la música en escena le voy a llamar “Música Teatral”. Primero que todo, debo decir que la música es una hermanita muy apreciada y cuidada por el teatro popular pues se embellecen el uno a otro. La “Música Teatral” no es una práctica que banaliza la música y ni siquiera que la pone en un segundo plano, no, hace que adquiera un carácter concreto en una situación o circunstancias dadas en la escena.
En un taller de mascaras, el maestro Orlando Cajamarca siempre iniciaba las sesiones como en un ritual, luces apagadas, algunas veces palo santo quemado y música. Él asociaba el escenario como un estanque y la música como el agua. Los movimientos que hacíamos en la oscuridad despertaban la espina dorsal en toda la espalda y la reiteración constante era “escuchar” la música. Pasados varios minutos la sensación era loquísima. El maestro narraba cómo nosotros éramos algas marinas. Y lo éramos, al menos yo me lo creía y así lo sentía. Y en la narración, el agua se hacía más densa y hacia que el movimiento se transformara; y el agua era más caliente y el movimiento cambiaba.
Traigo esta experiencia porque aquí era fundamental “escuchar” la música y adentrarse en sus entrañas para transformarla en agua y así oír también con la imaginación, con la inteligencia activa.
Esta sensación es muy similar cuando se actúa. Actor o actriz que obvie la música que “oye”, evidentemente su actuación tendrá menos peso y la música no tendrá sentido. Pero cuando se actúa con la música, te lleva de los pelos y generalmente envuelve tus acciones y aparece lo “Teatral” - mineral escaso- y seguramente la belleza. Hay escenas que dependen totalmente de la música y eso no se puede improvisar.
En la preparación de un montaje teatral, siempre está presente la preocupación musical. En la selección dependen muchos criterios: la época de la obra, el carácter de la obra, el autor de la obra, la interpretación de la música seleccionada, las situaciones de la obra etc. Pero lo fundamental es crear ambientes donde el espectador escuche activamente y le ayude a asociar lo que ve con situaciones similares, a imaginar y completar lo que la ficción del escenario le ha propuesto. Por lo tanto la música en escena no es secundaria porque cuando actúa, transforma el escenario de espacio escénico a espacio dramático.
Opciones para la “Música Teatral”
La primera que reconozco es la música ambiental pregrabada. Depende totalmente de aparatos electrónicos que son ajenos al personaje, un técnico también actúa desde su cabina de sonido. Si la música no “entra” a escena a tiempo genera dispersión en la mente del actor o actriz y podrían aparecer lo que llamamos baches escénicos. Sin embargo, estos baches solo los conoce el director, los actores y el técnico por lo tanto es un reto para la inteligencia del actor hacer que el público lo obvie. Esta opción es muy bella cuando lo que escuchamos tiene el color de la situación. Encontrarlas se complica cuando el afán de encontrarla se pone por encima al disfrute de escuchar. La habilidad de reconocer colores y ambientes escénicos en una obra musical debe entrenarse constantemente y de lo que se trata es de “escuchar” siempre e imaginar que podría ocurrir en lo que se escucha.
Sonidos incidentales. En la selección de piezas musicales del repertorio universal también existe la oportunidad de seleccionar o crear una serie de sonidos que apoyen textos hablados, como si en el papel se subrayaran con rojo. Es así como golpes de puertas, disparos, golpes de espadas, ruidos de grillos, pájaros etc. aparecen en escena y completan la imagen visual.
La canción pregrabada o pista. Cuando se canta en el escenario hay varias opciones para hacerlo, una es con una pista. Por motivos de impuestos, lo mejor es crear sus propias letras y contratar un músico, ojala con algo de experiencia teatral, para que componga la música. La composición no ha de ser libre del todo. El compositor debe tener en cuenta que el actor o actriz no son cantantes profesionales. Por lo tanto la pieza musical ha de ser relativamente “fácil” para la comprensión del actor o actriz y el acompañamiento dependerá del carácter de la obra. Si la obra teatral tiene como finalidad el público infantil, la canción tiene como objetivo que los niños y niñas se la aprendan casi que de inmediato . Así la melodía ha de ser muy clara y el acompañamiento armónico elemental sin querer decir que lo elemental es menos o tonto. Si la obra es dramática y para público mayor, se puede explorar un poco más en lo musical pero siempre teniendo en cuenta que el “show” es completo y no se lo puede robar del todo la música.
Cuando en el elenco no se cuenta con un actor a actriz que cante, existe la opción de hacer lo que en nuestra región le llamamos “fono-mímica”, aquí la canción ha sido pregrabada con la voz de un cantante y el actor o la actriz harán mímica durante la misma. Esta opción es muy buena cuando los escenarios no son los más apropiados para el hecho teatral, lugares como coliseos, canchas de futbol, salas de cine etc. Son lugares muy comunes en el teatro popular.
La canción interpretada con instrumentos al vivo. Si el grupo cuenta con solidez económica, se pueden contratar músicos profesionales, mostrarles las escenas y seguramente en unos ensayos la música esta lista, pero la mejor inversión es contratar un profesor de instrumentos y otro de canto y entrenar a los actores y actrices para que ellos mismos resuelvan el asunto. Cualquier opción que se escoja es exigente, esta es quizás la más agradecida por el público porque recibe un espectáculo con una dosis fuerte teatro y música y siente que los actores que están allí han hecho un esfuerzo realmente grande. Si así ocurre, el grupo ya cuenta con elenco musical, valor agregado para lo que se venga. De la obra que se escoja, dependen así mismo los instrumentos y el estilo de las canciones a montar. Los actores o actrices-intérpretes han de estar conectados tanto de sus instrumentos como de lo que ocurre en escena. No se está solamente tocando una canción, se está actuando con personajes, luces, otros intérpretes y todo para construir una experiencia teatral completa.
martes, 30 de noviembre de 2010
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MUY A GUSTO!!! LINDA TU EXPERIENCIA, PIENSO ADEMÁS QUE ES MUY ÚTIL PARA TODOS LOS ARTISTAS QUE ESTAMOS TRATANDO DE HACER OBRAS INTEGRADAS.. GRACIAS
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