viernes, 25 de diciembre de 2009

Para los que se perdieron el Encuetro Popular de Teatro "Salud, Paz y Ambiente"... grandioso evento.



En medio de una fiesta escénica multicolor terminó el pasado sábado en Cali el XXII Encuentro Popular de Teatro Salud, Paz y Ambiente, certamen que es promovido por el grupo Esquina Latina y que tuvo lugar en las instalaciones de la Unidad Recreativa Tory Castro, del barrio Terrón Colorado.

En el evento que se inició el pasado 4 de diciembre y se presentó en diversos escenarios, participaron trece agrupaciones de ocho comunas de Cali y cinco municipios del Valle del Cauca. Hubo 300 jóvenes en escena, se realizaron 26 funciones y trece estrenos, a través de los cuales se expresó el latido social del teatro comunitario de la región.

Los grupos que participaron representaron a los municipios de Vijes, El Cerrito, Calima El Darién, Dagua, la vereda Chicoral de la Cumbre y las comunas 1, 6, 13, 14, 15, 18, 19 y 20 de la Capital del Valle.

A través del certamen se invitó al público que asistió a reflexionar sobre las problemáticas socio-ambientales que afectan a la comunidad, al tiempo que convocó a jóvenes y adultos a disfrutar de otras alternativas culturales en sus localidadades.

El XXII Encuentro Popular de Teatro Salud, Paz y Ambiente fue organizado por el Teatro Esquina Latina y la Asociación Red Popular de Teatro, concertado con el Ministerio de Cultura.

Este certamen cuenta con el apoyo de Cordaid (entidad de cooperación holandesa) Ecofondo, la Gobernación del Valle, la Red Colombiana de Teatro en Comunidad, Corpovalle, Fondo Mixto para la promoción de la Cultura y las Artes del Valle del Cauca, Cavasa, y El País, entre otras entidades.

A propósito de este importante programa cultural, el dramaturgo Orlando Cajamarca, director del grupo Esquina Latina, ha dicho que uno de los grandes logros “es haber puesto en escena más de 200 obras teatrales hechas desde el espíritu creativo de los jóvenes y haber sensibilizado a más de 50.000 chicos en edades entre 12 y 25 años”.

Salida de campo con Ñucanchic Teatro.




Por: Julián Andrés Jiménez
Animador – Instructor
Ñucanchic Teatro



El pasado domingo 5 de septiembre Ñucanchic Teatro con toda su gente se fue de paseo pedagógico por la parte alta y “baja” del rio Bitaco. Nuestros tutores temáticos: Palma Garavito, estudiante de Ingeniería Ambiental e integrante fundadora del grupo Ñucanchic Teatro y Raúl Rodríguez, biólogo marino, fueron quienes nos dieron la charla durante este recorrido. La primera parada la hicimos en medio del bosque, en el puente de la quebrada Santa Ana, también conocida como Rio Chicoral. Esta quebrada, que más adelante se convierte en el rio bitaco, ya presenta escases en su fluido por el fuerte verano. Nos explicaron que ya tiene cierto grado de contaminación debido a los posos sépticos construidos por los habitantes del sector y por sustancias usadas en cultivos, pues son construcciones hechas con cemento y ladrillo que permiten que las aguas negras se escurran poco a poco hasta filtrarse en la tierra y llegar a la quebrada. Causa de esta situación ya han desaparecido especies; “hace 15 años, la universidad del valle realiza estudios sobre desaparición de especies –dice Palma- y se ha detectado que animales de sangre fría como lagartos, víboras, peces y ranas, pues estas últimas respiran por la piel y el agua contaminada las hizo desaparecer”. A pesar de este problema, el sector ha sido bien conservado, estamos en una zona con muchas mariposas (bio-indicadores de un ambiente apropiado para la vida) y el agua es muy limpia.
No obstante la situación por el verano, siento que este es un lugar muy fresco, acogedor y su paisaje impresiona a cualquier citadino porque es muy bello. “hace 5 años no había problemas de agua en el municipio de la cumbre – dice Palma y sigue- hoy, hay racionamientos en su cabecera municipal”.

Seguimos nuestro recorrido, pasamos por el cultivo del té y su fábrica, el acueducto del municipio de la Cumbre, además de propuestas de silvopastoreo (criaderos de ganado que no son tan dañinos para el sector).
Hicimos la segunda parada en la entrada del corregimiento de Bitaco. Allí pudimos observar al rio con un nivel más alto de su fluido. Uno de los problemas de la zona es que las casas están muy cerca de las orillas del rio, lo que ha devastado sus alrededores. “hace unos años el rio se creció y casi se lleva al pueblo”– cuenta Palma- “y un letrero que hoy está a la altura de nuestras cabezas, para ese entonces estaba a tres metros de alto, lo que muestra la cantidad de lodo que arrastró”. Los niños del grupo estaban tristes porque ingenuamente yo les había prometido que íbamos a bañar en el rio, pero Palma nos previno ya que a esta altura, el rio ya viene muy contaminado por los tóxicos de los cultivos. Aquí seguimos el recorrido a pie. Caminamos por el corregimiento, es un lugar de ambiente campesino, muy pequeño. La tercera parada la hicimos en otro puente. Desde aquí ya pudimos ver cómo el rio recibe todas las aguas negras de las casas. Esta imagen desagradable me recuerda a un caño de Cali. Este es un grave problema, pero también me pregunto ¿qué solución puede tener? ¿Sera que si yo viviera en este lugar haría lo mismo?
Seguimos caminando y llegamos hasta el antiguo matadero. La cuarta y última parada. “este matadero fue cerrado hace tan solo tres meses”- dice Palma - “cuando mataban las reces o los cerdos, la sangre la derramaban al rio así como pedazos de patas, cabezas y otras partes que no servían. Lo cerraron por estas causas pero el problema sigue porque debido a que los habitantes tenían que viajar a otras ciudades para sacrificar los animales, continuaron esta práctica en las fincas”. Tomé algunas fotos dentro de este matadero pero no soporte mucho tiempo dentro, el ambiente era pesado, había mucha mugre, alambres, piesas pequeñas y tenebrosas y ganchos de colgar carne. Por los alrededores vi gallinazos dando vueltas, quizás a la espera que les diéramos una presa.

REFLEXIONES

“Cuando llegamos al matadero, fue la parada que no me gusto porque estaba en malas condiciones, no tenia higiene y habían unos huesos en descomposición que no olían bien y también en el rio había demasiada basura y me alegro que lo hayan cerrado pues la sangre que salía del iba directo al río”
Sofía Alcaraz. 12 años.

“No me gusto que las casas estuvieran tan cerca del río y que no hubieran tantos arboles como en la vereda”
Soui Garavito. 9 años.

“Me gusto mucho esta salida y espero que las personas entiendan lo importante que es conservar y cuidar el agua para nuestra propia supervivencia”
Katherine Alderete. 16 años.

“Cuando llegamos a Bitaco, vi como los desechos fecales, de la cocina etc, salen por tubos directamente al rio el agua se ve turbia, llena de basura y el cauce también se ve afectado por el verano”
Sara del Mar Garavito. 14 años.

“Yo de ese paseo aprendí que el rio no se puede contaminar, no se pueden tirar los desechos. El matadero olía feo y no tenia buena higiene”.
David Garavito. 9 años.

“El viaje me pareció muy bacano porque conocí todo lo que no sabía del rio Bitaco, lo de que por los tubos caía popo y eso contamina el rio bitaco.”
Farid Julián Fajardo. 9 años.



Un cuento que me inspiró una pieza de cuentería teatral bajo el mismo nombre.


La misión del colibrí
Enrique Melantoni (recopilador)

Leyenda quechua

Cuentan que hace muchísimos años, una terrible sequía se extendió por las tierras de los quechuas.
Los líquenes y el musgo se redujeron a polvo, y pronto las plantas más grandes comenzaron a sufrir por la falta de agua.
El cielo estaba completamente limpio, no pasaba ni la más mínima nubecita, así que la tierra recibía los rayos del sol sin el alivio de un parche de sombra.
Las rocas comenzaban a agrietarse y el aire caliente levantaba remolinos de polvo aquí y allá.
Si no llovía pronto, todas las plantas y animales morirían.
En esa desolación, sólo resistía tenazmente la planta de qantu, que necesita muy poca agua para crecer y florecer en el desierto. Pero hasta ella comenzó a secarse.
Y dicen que la planta, al sentir que su vida se evaporaba gota a gota, puso toda su energía en el último pimpollo que le quedaba.
Durante la noche, se produjo en la flor una metamorfosis mágica.
Con las primeras luces del amanecer, agobiante por la falta de rocío, el pimpollo se desprendió del tallo, y en lugar de caer al suelo reseco salió volando, convertido en colibrí.
Zumbando se dirigió a la cordillera. Pasó sobre la laguna de Wacracocha mirando sediento la superficie de las aguas, pero no se detuvo a beber ni una gota. Siguió volando, cada vez más alto, cada vez más lejos, con sus alas diminutas.
Su destino era la cumbre del monte donde vivía el dios Waitapallana.
Waitapallana se encontraba contemplando el amanecer, cuando olió el perfume de la flor del qantu, su preferida, la que usaba para adornar sus trajes y sus fiestas.
Pero no había ninguna planta a su alrededor.
Sólo vio al pequeño y valiente colibrí, oliendo a qantu, que murió de agotamiento en sus manos luego de pedirle piedad para la tierra agostada.
Waitapallana miró hacia abajo, y descubrió el daño que la sequía le estaba produciendo a la tierra de los quechuas. Dejó con ternura al colibrí sobre una piedra.
Triste, no pudo evitar que dos enormes lágrimas de cristal de roca brotaran de sus ojos y cayeran rodando montaña abajo. Todo el mundo se sacudió mientras caían, desprendiendo grandes trozos de montaña.
Las lágrimas de Waitapallana fueron a caer en el lago Wacracocha, despertando a la serpiente Amarú. Allí, en el fondo del lago, descansaba su cabeza, mientras que su cuerpo imposible se enroscaba en torno a la cordillera por kilómetros y kilómetros.
Alas tenía, que podían hacer sombra sobre el mundo.
Cola de pez tenía, y escamas de todos los colores.
Cabeza llameante tenía, con unos ojos cristalinos y un hocico rojo.
El Amarú salió de su sueño de siglos desperezándose, y el mundo se sacudió.
Elevó la cabeza sobre las aguas espumosas de la laguna y extendió las alas, cubriendo de sombras la tierra castigada.
El brillo de sus ojos fue mayor que el sol.
Su aliento fue una espesa niebla que cubrió los cerros.
De su cola de pez se desprendió un copioso granizo.
Al sacudir las alas empapadas hizo llover durante días.
Y del reflejo de sus escamas multicolores surgió, anunciando la calma, el arco iris.
Luego volvió a enroscarse en los montes, hundió la luminosa cabeza en el lago, y volvió a dormirse.
Pero la misión del colibrí había sido cumplida…
Los quechuas, aliviados, veían reverdecer su imperio, alimentado por la lluvia, mientras descubrían nuevos cursos de agua, allí donde las sacudidas de Amarú hendieron la tierra.
Y cuentan desde entonces, a quien quiera saber, que en las escamas del Amarú están escritas todas las cosas, todos los seres, sus vidas, sus realidades y sus sueños. Y nunca olvidan cómo una pequeña flor del desierto salvó al mundo de la sequía.

Federico García Lorca. Un poeta granadino.



Poema Romance De La Guardia Civil Española.

Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.
Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía
de pistolas inconcretas.
*
¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas banderas.
La luna y la calabaza
con las guindas en conserva.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vió y no te recuerda?
Ciudad de dolor y almizcle,
con las torres de canela.
*
Cuando llegaba la noche,
noche que noche nochera,
los gitanos en sus fraguas
forjaban soles y flechas.
Un caballo malherido,
llamaba a todas las puertas.
Gallos de vidrio cantaban
por Jerez de la Frontera.
El viento, vuelve desnudo
la esquina de la sorpresa,
en la noche platinoche
noche, que noche nochera.
*
La Virgen y San José
perdieron sus castañuelas,
y buscan a los gitanos
para ver si las encuentran.
La Virgen viene vestida
con un traje de alcaldesa,
de papel de chocolate
con los collares de almendras.
San José mueve los brazos
bajo una capa de seda.
Detrás va Pedro Domecq
con tres sultanes de Persia.
La media luna, soñaba
un éxtasis de cigüeña.
Estandartes y faroles
invaden las azoteas.
Por los espejos sollozan
bailarinas sin caderas.
Agua y sombra, sombra y agua
por Jerez de la Frontera.
*
¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas banderas.
Apaga tus verdes luces
que viene la benemérita.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Dejadla lejos del mar,
sin peines para sus crenchas.
*
Avanzan de dos en fondo
a la ciudad de la fiesta.
Un rumor de siemprevivas
invade las cartucheras.
Avanzan de dos en fondo.
Doble nocturno de tela.
El cielo, se les antoja,
una vitrina de espuelas.
*
La ciudad libre de miedo,
multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardias civiles
entran a saco por ellas.
Los relojes se pararon,
y el coñac de las botellas
se disfrazó de noviembre
para no infundir sospechas.
Un vuelo de gritos largos
se levantó en las veletas.
Los sables cortan las brisas
que los cascos atropellan.
Por las calles de penumbra
huyen las gitanas viejas
con los caballos dormidos
y las orzas de monedas.
Por las calles empinadas
suben las capas siniestras,
dejando detrás fugaces
remolinos de tijeras.
En el portal de Belén
los gitanos se congregan.
San José, lleno de heridas,
amortaja a una doncella.
Tercos fusiles agudos
por toda la noche suenan.
La Virgen cura a los niños
con salivilla de estrella.
Pero la Guardia Civil
avanza sembrando hogueras,
donde joven y desnuda
la imaginación se quema.
Rosa la de los Camborios,
gime sentada en su puerta
con sus dos pechos cortados
puestos en una bandeja.
Y otras muchachas corrían
perseguidas por sus trenzas,
en un aire donde estallan
rosas de pólvora negra.
Cuando todos los tejados
eran surcos en la tierra,
el alba meció sus hombros
en largo perfil de piedra.
*
¡Oh, ciudad de los gitanos!
La Guardia Civil se aleja
por un túnel de silencio
mientras las llamas te cercan.
¡Oh, ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
juego de luna y arena.